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La vuelta de CAP

LA VUELTA DE CAP

 Eduardo Guzmán Pérez.

Trabajo especial para el diario el Norte a solicitud de su director el Lic. FERNANDO MARTINEZ, A ser publicado este domingo

 El régimen de partidos que se instaura en Venezuela a partir del 23 de enero de 1958 debuta  en el ejercicio  del poder un año más tarde, en 1959, con el gobierno de  Rómulo  Betancourt electo Presidente para el periodo 1959-63 que gobernó con el soporte político  de una plataforma de  gobernabilidad, el llamado  Pacto de Punto Fijo suscrito entre los tres mas grandes partidos políticos del momento: AD Copei y URD con sus dirigentes representantes de la “Generación del 28 y del 36””. Acuerdo que hizo posible superar los embates de quienes embestirían con agresividad a la novel democracia: Los militares y la izquierda castro- comunista unos por volver, y, los otros, por apoderarse de Venezuela.

 Simultáneamente se fue produciendo un paulatino proceso  de decadencia y agotamiento del modelo político que se acelero más aun, a partir de la elección de Luis Herrera en 1979. Descomposición  política  e ideológica de la dirigencia cupular de los partidos del estatus  que debela  su primera gran fisura  con el “viernes negro”, la devaluación del bolívar ocurrida en febrero de 1983; luego  con los sucesos  que generaron los saqueos  durante lo que se llamo “el caracazo” que no fue más que una expresión social  ocurrida  en 1989 durante el segundo gobierno de CAP, y, tres años más tarde con los  golpes de Estado de febrero y noviembre de 1992 que constituyeron evidentes expresiones de una sociedad agobiada de problemas sociales, económicos y políticos a los cuales no se les vislumbraba  solución posible: la corrupción, el desgaste político e institucional, la falta de reconversión y de renovación dirigencial de  los partidos políticos, y los acuerdos falaces para controlar el poder, que  desemboco en la implosión política ocurrida en las elecciones de 1999 y en el desenlace electoral que llevo a Chávez al poder para el momento la única salida que se vislumbraba y que fue la menos traumática, lo que trajo la liquidación absoluta del poder constituido y de la democracia alternativa. Había colapsado lo que se tenía como un modelo de democracia en Latinoamérica, mientras de en medio de ese caos emerge el régimen actual que tras 12 años de propalar una revolución engañosa y falaz caracterizado por la anarquía y el oprobio tampoco dio  repuesta a las patologías sociales y a males que azotan actualmente la a sociedad.

El fracaso de la convocatoria a una Concertación política para salvar  mediante reformas profundas el orden institucional y del Estado, y la inexistencia de propuestas políticas plausibles para apoyar esa propuesta no se conciliaron ni se propusieron, ya era tarde para un sistema que estaba agónico políticamente. La falta de llevar a su término los programas de ajuste económico propuestos  por CAP los cuáles carecieron de unas políticas sociales que le acompañaran para lograr su éxito no se lograron materializar. Y, la virulencia desatada dentro del partido de gobierno fraccionado en dos tendencias  irreconciliables por la lucha del control de poder, del partido y  del gobierno, lo que culmino en una lucha frontal que desgato la gestión de CAP  al confrontarse con Lusinchi entre otras cosas por el caso RECADI, fueron quizás los tres elementos  que políticamente desmantelaron finalmente el proyecto político de los líderes del 28 y del 36 y sellaron patéticamente la suerte  final de  la democracia representativa. Elementos que conllevaron a la defenestración y fusilamiento político de CAP, su    renuncia y a su enjuiciamiento final  por la Corte Suprema de Justicia   quien considero  en sala plena que:…. “hay meritos suficientes para el enjuiciamiento del Presidente de la Republica el señor  Carlos Andrés Pérez”…  De esta manera, incluyendo los magistrados del alto tribunal, todos montados en un falaz contubernio  anti histórico orquestado y con la decidida participación de la cúpula de su propio partido AD dirigida en ese momento por quien CAP  llamo el “caporal” del partido Luis Alfaro Ucero,  quien fue el responsable del cuadre del Fiscal General de la República Ramón Escobar Salom para iniciar el proceso, y, finalmente  del magistrado Rodríguez Corro quien voceo la decisión para terminar la consumación  de la traición con el beneplácito del hoy flamante Secretario General de AD Henry Ramos Allup.

Se había consumado a la vista de todo el país  político algo que ya era la crónica de una muerte anunciada,  su enjuiciamiento  se inicia prácticamente desde el mismo momento que asume la presidencia de la república en aquel acto fastuoso  del Teresa Carreño, en donde tirios y troyanos y también los traidores  concurrieron  y de inmediato al salir de la “coronación” se aliaron con el respaldo de los militares, los curas, la ultraizquierda callejera, la ultraderecha y el capital, para defenestrar un presidente electo con una mayoría aplastante. CAP con su inmenso liderazgo comenzó a tocar intereses poderosos, a proponer cambios estructurales en la vida económica del país, margino al partido y le cerceno su cuota de poder y desecho el populismo y el clientelismo imperante de su primer gobierno en la década de los 70. Sin darse cuenta que no era el momento preciso para llevar a cabo tales reformas, el cuerpo social de la nación estaba asqueado del sistema político   y de la forma como los partidos-AD-Copey, los adlatares del MAS y la cúpula militar habían suplantado al Estado en la conducción  de la sociedad, todo aderezado por los fatales gobiernos que le habían precedido de Luis Herrera y Jaime Lusinchi.  El país nacional sangraba aun por las heridas dejadas por el “caracazo” y CAP sobreestimo su capacidad política y la de sus tecnócratas que ahora le acompañaban en un gabinete renovador y neoliberal que indudablemente estaba a la altura de las circunstancias. Lo que estaba en juego  entonces era el poder y la sed de venganza por viejos resquemores que muchos se arrastraban desde el golpe adeco contra Medina el año 1945, los sectores económicos se sintieron atacados en sus intereses y empezaron a perder sus prebendas,  hechos que soportados en viejos odios y rencores guardados le fueron cobrando paulatinamente y le fueron mermando su capacidad de sustentación política a pesar de su liderazgo evidente en esos momentos.  La soberbia de Caldera  y su nueva aspiración a volver a Miraflores y su siempre  mermada y egoísta  visión de país, el nefasto caporalazgo de Alfaro Ucero, sellaron  el epilogo de la tragedia que se  avecinaba, la  de un país que estaba reflejado en la novela “Por estas Calles.”

 Toda la tragedia  política de CAP, del país, de su partido AD  y su  llevada  al paredón político  podemos resumirla en su alocución dada a las 8 de la noche en Miraflores en el salón Sol del Perú una vez que llego a sus manos la sentencia de su muerte política dictada por la Corte Suprema, que  le dio paso al nefasto gobierno de Rafael Caldera- Petkof y luego a la entrada desbastadora al poder de Hugo Chávez. Dijo  CAP en esa su ultima cadena al país: “… Supuse que la política venezolana  se había civilizado y que el rencor y los odios personales no determinarían su curso. Me equivoque…Pido a mis compatriotas que entiendan estas reflexiones no como expresión nostálgica  o dolida de quien se siente vencido derrotado. No. NI vencido ni derrotado. Mis palabras son una convocatoria a la reflexión…Ojala que nos sirva de lección de esta crisis…Como Presidente de la república, antes y ahora, he actuado con mesura y con abierto animo de conciliación. No he perseguido a nadie. A nadie he hostilizado. Sin embargo, contra nadie se ha desatado una campaña sistemática, larga y obsesiva como se ha ensañado contra mí y contra mi gobierno. “La he soportado con la convicción e que en las democracias son siempre preferibles los abusos de la oposición que los abusos del gobierno”. Los adversarios que quedaron en el camino y los enconos de las luchas políticas pasadas se fueron uniendo poco a poco  y todos fueron resucitando agravios que parecían olvidados  así se ha formado la coalición que tienen en zozobra al país…Nunca una coalición fue tan disímil. Cuando  se retratan en grupo aparecen señalados con definiciones precisas de diversas etapas de la lucha política  de los últimos cincuenta años. Rostros de derrotados o frustrados que regresan como fantasmas, o como espectros predicando promesas mágicas de resurrección….” 30 años luego, CAP ha vuelto y sus arrepentidos victimarios ante su cadáver se limpiaron de culpas y expiaron semi arrepentidos  sus pecados.

 Antonio Ledezma se encargo  con una oración magistral  y a   la altura de las circunstancia de hacerlo entrar a la historia por la puertea grande que le aperturo la desbastadora acción de gobierno de estos 12 años de anarquía y oprobio  que ha significado el gobierno bolivariano Hugo Chávez, con el perdón de Bolívar, si es que Chávez realmente no es la  reencarnación de Bolívar (¿?). Alea Jacta     

 

De: JOSE EDUARDO GUZMAN PEREZ
Categorías:Nacionales, Politica
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