Una vez que emerja el candidato en las primarias será indetenible para recuperar a Venezuela‏

Entrevista Dr. Franzel Delgado Sénior
“El chavismo opera como una secta destructiva” El psiquiatra señala que no se le puede pedir al jefe del Estado que piense como un demócrata porque “tiene una estructura dictatorial en la cabeza”. Dice que la consigna debería rezar: “Chávez los tiene enfermos” y no “Chávez los tiene locos”

Hace mucho frío en el consultorio de Franzel Delgado Sénior. Para que la entrevista no parezca una excursión a la Antártida, el médico agarra el auricular y pide algo de tomar. Acto seguido llega Rosita con una bandeja. La saluda cariñosamente y, al despedirla, le regala unos caramelos. Antes de iniciar la conversación, ya había encendido una velita ornamental, que apagará justo cuando el diálogo haya finalizado. El ex presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría es un hombre de ritos. Nada pomposo: le gusta, simplemente, que su hábitat resulte agradable. Y eso incluye la música: el aparato de sonido siempre está encendido en su consultorio. Las piezas del Barroco son sus predilectas. El psiquiatra es hijo de Kotepa Delgado, cofundador del Partido Comunista de Venezuela y preso político de Juan Vicente Gómez, y de Ana Sénior, pionera en la lucha por los derechos de la mujer. De vez en cuando, Delgado Sénior toma el control remoto y baja el volumen para que las notas musicales no ahoguen sus palabras.

–Usted, como psiquiatra, ¿qué percepción tiene de la Venezuela de hoy?
–Los venezolanos depositaron en Chávez su confianza para profundizar la democracia y él usó el poder que le dieron para instaurar una dictadura. Chávez estafó a la nación. El país, por donde uno voltee a verlo, parece un carro escachapado. No hay lado sano.

–El Presidente sigue siendo un flautista de Hamelín: hechiza a las masas. ¿Cómo explica, entonces, ese fenómeno?
–Hay tres claves. Una es el dinero, que, científicamente, se considera un reforzador universal. ¿Y qué es un reforzador? Es todo lo que, recibiéndose como consecuencia de una conducta, tiende a hacer que ella se repita. Un ejemplo: pidámosle a un grupo de niños hacer una fila perfecta cada día y regalémosle sólo a los que cumplan la orden una barra de chocolate. Al poco tiempo, veremos conformarse una fila perfecta: todos esperan recibir el chocolate. El dinero es el más poderoso reforzador universal, más que el sexo. Por eso el mantenimiento del apoyo al régimen y al líder se han basado, exitosamente, en la repartición de dinero. No es una locura: es una manipulación de la conducta muy intencionada y cuidadosamente concebida.

–¿Cuáles son las otras claves?
–La segunda clave es la esperanza. Eso es lo que explica que se mantenga lo que se ha llamado la relación religiosa entre Chávez y sus seguidores. Si hiciéramos una pirámide, en la cúspide estaría la gente más instruida y de mayor potencial económico y en la parte más ancha la gente menos formada y de menores posibilidades económicas. En los últimos años, la pirámide se viene vaciando de arriba hacia abajo y lo que queda es un fondo. Este gobierno no tiene intelectuales, no tiene profesionales. Le queda lo ancho de la pirámide. Allí es donde juega la esperanza. Allí es donde la estafa surte efecto. ¿Por qué una persona que tiene 30 años jugando lotería y no ha ganado nunca, sigue jugando? El reforzador de la lotería es ganar dinero. No ha ganado nunca. ¿Por qué juega? Porque dice: `¡Yo sé de uno que sí ganó!’. El Gobierno usa este recurso cuando aparece por televisión una persona a la que le dieron una casa.

–Pero ¿qué características tiene el presidente Chávez para que su capacidad de infundir esperanza sea tan perdurable?
–Chávez es un hombre con una personalidad sociopática, y las personalidades de este tipo tienen una capacidad de manipular, de engañar y de estafar muy grande. Nosotros no estamos ante un presidente normal. Se cree un predestinado. Hay un tercer elemento que puede explicar el poder que ha mantenido el Gobierno y es que el chavismo opera como una secta destructiva. En 1978, en Guyana, más de 900 personas se suicidaron siguiendo a Jim Jones, el líder de una secta religiosa. Ese evento condujo a los representantes de distintas disciplinas a estudiar el fenómeno. Antes, las sectas sólo tenían una connotación religiosa, hoy no. Pueden ser de mujeres, separatistas, políticas o de cualquier orden, siempre y cuando cumplan con los criterios universales que han establecido los académicos. ¿Qué es una secta destructiva? Leo: “Un grupo organizado que emerge en el seno de una sociedad con las intenciones de destruir las instituciones y valores y obligarles a asumir los de la secta”.

–¿Cuáles son las características de una secta destructiva?
Primero: tienen una estructura piramidal.
Segundo: guardan una sumisión incondicional a un líder, a quien se le debe obediencia absoluta pues se considera predestinado a cumplir una misión que sólo él puede lograr y crea, al crecer la secta, una estructura dictatorial.
Tercero: hay anulación de la crítica interna y prohibición del pensamiento individual.
Cuarto: hay persecución de objetivos económicos enmascarados bajo una ideología destinada sólo a reforzar el poder del líder. En nuestro caso, la secta no tiene que producir dinero porque le entra por las peculiaridades del país.
Quinto: la manipulación de los adeptos para lograr los fines que persigue la secta.
Sexto: ausencia de control de una autoridad superior sobre la secta. Fíjese que no hay nadie que controle a Chávez.

-¿Qué otros elementos?
Séptimo: en las sectas destructivas se fabrican palabras, frases y consignas para descalificar a quienes no pertenecen a ella, que son considerados inferiores.
Octavo: hay uso de un color y vestimenta particular para identificarse y darse fortaleza de grupo.
Noveno: hay prohibición de abandonar la organización, y quien lo hace es severamente penado (el caso de Francisco Usón).

Entonces, quien pueda rebatir que el chavismo no se corresponde con estos nueve criterios, bienvenido sea. Nosotros estamos mucho más allá de un fenómeno de un gobierno que hay que derrotar. No hemos tomado conciencia verdaderamente de lo que estamos enfrentando.

–¿El jefe de una secta entrega el poder si pierde las elecciones?
–La estructura de personalidad de Hugo Chávez está configurada para no entregar el poder al perderlo por elecciones populares, y así lo ha sugerido él; ahora, cosa distinta es que no tenga que entregarlo. Eso lo determinarán la historia y la participación de todos los sectores de la nación. Parece obvio esperar que, de llegar a complicarse su estado de salud, no funcione la lástima, sino más bien la percepción colectiva de que ya no está en condiciones de ejercer el poder, y la población que aún lo haya seguido para entonces buscará otra opción. Y no es que magnifiquemos la enfermedad de Hugo Chávez, sino que, obviamente, los hechos históricos del futuro próximo de Venezuela están enormemente vinculados al curso real de su enfermedad, no al que él anuncie. A Chávez, que tiene una estructura dictatorial en la cabeza contraria a la de la democracia, no se le puede pedir que piense como un demócrata. Porque si pensara como un demócrata sencillamente ya no estaría en el poder. Pero una cosa es lo que una estructura mental dictatorial aspire y otra cosa es lo que un país le permita.

–¿Cómo cree que ha manejado el Presidente su enfermedad?
–Iván Pávlov, premio Nobel de Medicina en 1904, demostró, entre otras cosas, cómo las emociones afectaban a las estructuras físicas del intestino humano. Hoy es una verdad científica que las emociones negativas (ira, odio, irritabilidad, resentimiento, envidia) terminan provocando desestabilización inmunológica y enfermedades: desde una virosis hasta un cáncer. Galeno, el famoso médico de la antigüedad, fue el primero que consideró la influencia de la personalidad en el cáncer. Si alguien puede ser un buen testigo de los terribles reflejos que han tenido en la salud estos doce años somos los médicos. La consigna de “Chávez los tiene locos” realmente es: “Chávez los tiene enfermos“. Y es verdad, una dolorosa verdad: un presidente de un país que ha enfermado a sus habitantes. Desde los malestares cotidianos y los desproporcionados homicidios son consecuencia de esta desventura nacional. Y esa desventura tiene un líder.

–El Presidente ha manejado apropiadamente su enfermedad?
–Psíquicamente el mejor bálsamo para ayudar a aliviar cualquier enfermedad es buscar la quietud, la paz y la armonía interior. Encontrar una generosa relación con el ambiente que ayude a reordenar el desorden. Cuando se quiere, los complicados mecanismos cerebrales pueden influirse, utilizando, paradójicamente, el mismo potencial del cerebro. Toda alarma orgánica obliga a hacerlo. El primer interesado en cambiar la falsa actitud que tiene frente a la enfermedad debería ser el propio Chávez. Ninguna enfermedad se cura negándola. Y creo que ello está conectado, o es reflejo, de esa área narcisista de la personalidad que no acepta la debilidad, que no acepta la derrota, que no acepta la vencibilidad.

–¿Cree que el presidente Chávez puede padecer un trastorno bipolar?
–Efectivamente, el trastorno bipolar es una enfermedad. Pero una cosa es la estructura de la personalidad y otra la posibilidad de sufrir cualquier enfermedad. Igual se puede tener diabetes, epilepsia o hipertensión arterial, o lo que sea, con cualquier perfil de personalidad. Su bipolaridad explica muchas de sus conductas, pero no creo que sea lo más relevante para sus actos, que siguen siendo, fundamentalmente, expresión de su trastorno de personalidad. Abdalá Bucarán la sufrió y fue declarado mentalmente inhábil y depuesto en 1997 por el Congreso de la República de Ecuador. Pero, comparando, lo de Bucarán era una gripe, y la Asamblea Nacional de Venezuela, una comedia.

–¿Qué pasa si el jefe de la secta desaparece?
–La secta implosiona porque no tiene una estructura democrática. ¿Quién es el segundo de Chávez? Nadie. Una cosa muy distinta ocurre en la oposición.

–¿Cómo ve el tema de la unidad?
–Hace mucho tiempo que los venezolanos esperaban esta conjunción de voluntades en torno a la unidad. La movilización colectiva que se producirá una vez que emerja el candidato en las primarias será indetenible para recuperar a Venezuela. El 23 de Enero quedará corto como hecho histórico.

Analisis psiquiatrico de Hugo Chavez:
Entrevista al Dr. Franzel Delgado Senior

por Gloria Majella Bastidas

Franzel Delgado recuerda que las estadísticas universales demuestran que la mayoría de las personalidades sociopáticas, en cuya clasificación incluye al presidente Chávez, tienen un final trágico. El psiquiatra cree que el mandatario está biológica e irrevocablemente diseñado para el conflicto. ‘Pretender que cambie es como esperar que sus ojos pasen de marrones a azules’.  El poder relajante de la música se siente de entrada en el consultorio de Franzel Delgado Senior. Mientras el médico se instala en su sillón para analizar la controversial personalidad del Presidente Chávez, se oyen, en el fondo, unos sutiles cantos hindúes que se repiten infinitamente. ‘Yo no tengo ningún interés en descalificar a nadie. Simplemente creo que, sin el aporte de la psiquiatría, no va a ser posible comprender el escenario tan complejo en el que ha entrado Venezuela.’. Delgado Senior fue presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría y tiene master en psicoterapia en las universidades de Londres y California. Después de la primera pregunta, el especialista pasa del sereno estado alfa al atento estado beta.

 

La tesis del magnicidio es recurrente en el presidente Chávez. ¿Tiene alguna explicación psicológica el hecho de que el mandatario apele a esta constante en su discurso?

– El Presidente tiene, como todo ser humano, una configuración de la personalidad. Ese proceso que nutre la construcción de la personalidad cierra, en promedio, a los 21 años en todas las personas. Y, después de los 21 años, no es modificable. Cuando las cargas de la personalidad están bien repartidas, podemos hablar de una personalidad normal. Pero cuando ese proceso de estructuración se produce de manera inadecuada y cierra con cargas desproporcionadas (muchas cargas de un tipo y pocas de otra), entonces la personalidad se configura patológicamente. Y esa configuración patológica es vitalicia.

 

¿Hay alguna configuración patológica en el caso del jefe de Estado?

– Existen características muy claras que permiten, sin mayor dificultad, plantearse una estructura de personalidad de tipo sociopática y narcisista. Los trastornos de personalidad sociopáticos están definidos en las clasificaciones universales de la psiquiatría. Se trata de personas que están diseñadas biológicamente para violar las normas; no ejercen la lealtad; no actúan con la verdad; tienen vidas afectivas sumamente inestables; en su estructura no hay sensibilidad; no hay arrepentimientos; tienen que vivir permanentemente en el conflicto; no saben vivir en paz con los demás; y son muy manipuladoras.

 

¿Y la personalidad narcisista?

– En el caso del narcisismo, la percepción que la persona tiene de sí misma está fuera de la realidad; es exagerada; tiene la convicción de ser única; se siente por encima de los demás . Cualquier mala acción es posible para satisfacer esas necesidades narcisistas de la personalidad. Como los narcisistas se creen predestinados para una situación muy especial, perfectamente es factible que puedan abrigar el temor de que hay gente interesada en eliminarlos. El temor del Presidente ante un magnicidio es absolutamente justificable. Si revisamos las estadísticas universales, encontramos que una proporción muy significativa de personas con trastornos sociopáticos termina muerta. Porque son agresivas, son conflictivas, violan los derechos de los demás, y, en algún momento de su vida, alguien les cobra.

 

¿Usted puede clasificar la personalidad del Presidente sin que él haya sido su paciente?

– Yo no hago un diagnóstico como médico, porque él nunca ha sido mi paciente, pero los psiquiatras podemos precisar que las conductas observables del presidente de la República se corresponden con este tipo de trastornos de la personalidad que menciono. Aparte de estas características, creo que Chávez es una persona con un grado intelectual muy básico; un hombre con muy poca cultura…

 

Pero inteligente…

– Podría ser inteligente. Lo que pasa es que a veces la inteligencia de una persona engaña. Durante mucho tiempo, las clasificaciones internacionales señalaban que una de las características de las personalidades sociopáticas era la inteligencia. Pero, con el tiempo, ese criterio se revisó, porque se comenzó a percibir que no era tanto la inteligencia, sino la habilidad para manipular a los demás lo que los hacía aparecer como inteligentes. Esperar que el Presidente cambie es pretender que sus ojos marrones pasen a ser azules. No es posible.

 

¿Pero no podría cambiar ni siquiera apelando a un trabajo de ingeniería genética?

– Sobre la personalidad no se puede actuar. Aquí no podemos esperar paz mientras el presidente de la República sea Chávez. Porque Chávez no es que no quiera ser distinto, es que no puede ser distinto. Biológicamente está diseñado para hacer lo que está haciendo. Y ni que él se lo propusiera pudiese ser distinto. Mientras no entendamos eso, no vamos a comprender por qué le estamos declarando la guerra a los Estados Unidos, o por qué un gobierno que habla de paz anda comprando cien mil fusiles a Rusia.

 

La idea del magnicidio también la asoma recurrentemente Fidel Castro, quien ha inventariado la cantidad de veces que Estados Unidos habría intentado asesinarlo.

– Chávez y Castro, aunque intelectualmente son diferentes (el primero es el guerrero y el segundo el oráculo), deben tener personalidades muy parecidas. Para ser un dictador durante más de cuarenta años, Castro debe tener, sin duda, una estructura sociopática. Si no hay una estructura sociopática, no se puede ejercer la dictadura, porque la dictadura es violación de los derechos de los demás; el irrespeto de los límites; conflictividad; es crueldad. Y eso una personalidad sana no lo puede cohonestar. Ninguna persona que no tenga un componente narcisista, creerse superior a los demás, puede ser dictador. Porque precisamente el dictador lo que busca es poder; sumisión; subyugar eternamente.

 

Usted dice que Chávez es insensible, pero lo que uno percibe, más bien, es que es precisamente su sensibilidad lo que lo lleva a establecer lazos profundos con los sectores populares.

– Lo que identifica al Presidente con los sectores populares es su gran capacidad de manipulación . Toda conducta pública del Presidente, desde abrazar a una viejita, hasta levantar a un bebé en brazos, son actos ficticios. Son actuaciones para manipular. En las personas con esa estructura sociopática, según los textos, no hay una identificación genuina con el dolor y la necesidad de los otros. Todo está en función de los beneficios que él pueda obtener. Yo creo que el chavismo tiene muchas características de secta. Las sectas siempre tienen un líder, a quien se considera como único, especial, como hombre predestinado a una acción superior; y todos los que siguen a esa persona le deben una sumisión incondicional. Quien participa en el proceso recibe todas las prebendas, siempre y cuando sea incondicional. Pero a aquél que disienta o se salga de la secta, lo acaban.

 

¿No existe la crítica?

– No existe la crítica. La lesión más grave que le ha producido la revolución al país es que le ha quebrado la lógica. Nos fracturó la lógica. Nos hemos acostumbrado a vivir con la lógica rota. Un ejemplo típico de esta distorsión de la coherencia es que nos vemos obligados a exigirle al chavismo que cumpla con la Constitución que él mismo promovió. Hay dos elementos que se nos han hecho cotidianos: la paradoja y la incertidumbre. Uno solo de esos elementos que se haga cotidiano, termina enfermando al cerebro. El cerebro tiene que vivir dentro de una estructura lógica, que lo que perciban sus ojos sea lo que él procesa. Son unos escuálidos, y a la marcha asiste un millón de personas. Esta es una maravilla de fiscal, llevémoslo al panteón, y a las dos semanas se sabe que sobre él pesan enormes sospechas de extorsión.

 

¿Cuál cree que será el destino del Presidente?

– Si esta llamada revolución tuviese alguna posibilidad de enmienda, la opción de que se mantuviera sería mucho mayor. Pero, como desde el punto de vista de la psiquiatría no hay ninguna posibilidad de enmienda, dada la estructura de personalidad del Presidente, que es inmodificable, esta revolución seguirá hacia el despeñadero. Indefectiblemente, desde el punto de vista de la ciencia, Chávez tiene algo seguro en su futuro, que es la soledad.

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